jueves, 5 de julio de 2007

Para refrescar la memori(A)

El 14 de Diciembre de 1914, se produce un hecho que la historia ha callado, por el motivo de denominarlo un hecho delictual (te suena conocido)
En el sector de Av. Viel, entre Rondizzoni y pasaje Baltra (lugar donde funcionó, por muchos años, FAMAE; hoy el MODERNO - Centro de justicia) un ciudadano español, Antonio Ramón Ramón, ataca con una daga al gral. (R) Roberto Silva Renard; propinándole varias puñaladas.


Al momento del ataque, Antonio es delatado por una vecina que observaba el hecho, siendo reducido por otros VECINOS y funcionarios del lugar de trabajo de Silva Renard que en aquel tiempo se llamaba fabrica de Cartuchos). Por este acto, Antonio es condenado a 5 años de prisión.

Y el susodicho sufrió varias secuelas como quedar tuerto y con dificultades en su sistema psicomotor (semiparaplegico) a tal punto que estas huellas le causan la muerte en 1920.
Pero que hay detrás de este ajusticiamiento, el hecho de VENGAR una orden emanada de la boca de este personaje, Silva Renard: "VAYAN SALIENDO TODOS DE AHÍ, PORQUE SI NO ACATAN ÓRDENES LO PAGARÁN".
Se refería a todos los colegas apostados en la recordada escuela "Santa Maria". Hecho acaecido el 21 de Diciembre de 1907.

¿Alguien ha declarado este hecho como delictual? ¿Alguien ha tomado en cuenta que los primeros en salir iban con las manos en alto y con banderas blancas?. Eso se llama EXTERMINIO. La historia no es concensuada con la cifra de caídos (alrededor de 600, pero los huelguistas eran por lo menos 6.000) quines reclamaban por un aumento en su escueto salario.

Quien se enfrenta a este maldito general (otro más) es nada menos que Manuel Vaca, ciudadano español, hermanastro de Antonio Ramón, quien llega a este territorio con la fiebre del salitre.

Al momento de este genocidio, Antonio se encontraba en Argentina, pero se preparo para la VENGANZA.


Adquirió una daga en Argentina especialmente para la ocasión y un frasco de una sustancia llamada estricnina para auto eliminarse después de cumplir su cometido. Lamentablemente, el veneno falló y el CERDO no murió. Pero ni la cárcel fue impedimento para sentir ORGULLO por este acto que no solo es llevado a cabo por la sangre que lleva en sus venas, la de su hermano; sino por la sangre que lleva en su corazón, la de todos sus compañeros anarquistas asesinados por otro gobierno de turno (aquel, el de Pedro Montt).

Hoy en día vemos lo mismo, malditos gobiernos, malditos cerdos, malditos cerditos. Pero nunca nos acallaran, y mientras nosotros nos multiplicamos, ellos se van reduciendo, con nuestra fuerza, nuestras protestas, con nuestras manos, con puñales, con molotov, con violencia, con el clamor popular.


**escrito por amotinado

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